Insights from Telco Talent: Tres lecciones clave de las infraestructuras físicas aplicadas al mundo digital.
A menudo, la palabra “infraestructura” evoca imágenes de hormigón, kilómetros de vías de alta velocidad o imponentes terminales aeroportuarias. Sin embargo, en el sector de las telecomunicaciones, los cimientos que sostienen nuestra conectividad también entrañan una complejidad crítica y, ante todo, un componente profundamente humano.
En el último episodio de nuestro podcast Telco Talent, tuvimos la oportunidad de conversar con Salomé Fernández Villar, Subdirectora de Cuenta América en INECO. A partir de su experiencia en megaproyectos internacionales como el AVE Meca-Medina o la ampliación del Aeropuerto Internacional Jorge Chávez en Lima, Salomé nos dejó reflexiones que resuenan profundamente con el día a día de nuestro sector y con la forma en la que abordamos los retos en Optare Solutions.
Aquí recogemos tres grandes lecciones de la ingeniería civil que podemos (y debemos) extrapolar al desarrollo de proyectos Telco:
1. La solución técnica «ideal» exige adaptación local
Cuando se abordan proyectos de escala internacional, resulta tentador replicar fórmulas tecnológicas que ya han demostrado su eficacia en otros entornos. Frente a esta inercia, Salomé subraya la singularidad de cada reto: «A veces no implementamos la solución técnica que a priori podría ser ideal, sino la que se convierte en ideal para ese momento y para ese contexto».
Esta premisa es una constante para quienes integramos tecnología en diversos mercados. Desplegar una plataforma o automatizar los procesos de un operador va mucho más allá de un simple trasvase técnico. Exige una inmersión total en los sistemas heredados (legacy), la cultura organizativa del cliente y su marco regulatorio. En Optare Solutions lo tenemos claro: la excelencia tecnológica solo se alcanza cuando la solución genera consenso y se integra de manera orgánica en el ecosistema de destino.
2. Diseñar para la “fase de disfrute”: la operativa a largo plazo
Es habitual que los perfiles más técnicos sientan predilección por las fases de diseño y construcción. No obstante, Salomé nos devuelve a la realidad del propósito final de cualquier obra: «Lo que esperamos es que la fase más larga sea la de la operación, el mantenimiento y la explotación de la infraestructura».
En el desarrollo de software y redes Telco, esta idea es el equivalente exacto al ciclo de vida de nuestras soluciones. Una arquitectura de red sofisticada o un despliegue ágil pierden todo su valor si el sistema resultante resulta inmanejable o genera fricciones operativas. Por ello, el foco de cada proyecto debe orientarse a garantizar que la infraestructura digital no solo nazca con solidez, sino que sea sostenible, eficiente y gobernable a lo largo del tiempo para los equipos encargados del día a día.
3. El mayor riesgo de un proyecto técnico: «Las vanidades humanas»
Una de las aportaciones más lúcidas de la charla fue su diagnóstico sobre por qué a veces fracasan los equipos altamente capacitados: «¿Qué hace que un equipo con las mejores personas, las mejor formadas y experimentadas, pueda no sacar su máximo potencial? Las vanidades humanas […] y no comunicar a tiempo». En un sector caracterizado por un ritmo de innovación frenético, el rigor técnico suele darse por descontado.
Sin embargo, son las habilidades interpersonales las que verdaderamente decantan el éxito o el fracaso de un proyecto. Cultivar un equipo cohesionado, donde primen la comunicación fluida, la colaboración y el compromiso mutuo, siempre ofrecerá mejores garantías que depender de talentos individuales brillantes pero incapaces de trabajar en red.
A fin de cuentas, las infraestructuras, ya estén construidas con hormigón o mediante líneas de código, comparten un propósito fundamental: conectar personas. Y, como concluye Salomé, para dar un salto cualitativo en nuestras trayectorias y proyectos, el primer paso es atrevernos a “llenar la piscina” con iniciativa propia.
